Visita de 3 colaboradoras a nuestra escuela en Sunderban

Disculpad nuestro torpe intento de dibujar con palabras nuestra visita a la escuela de Sunderban.

Nuestra experiencia es un cajón desastre de muchas pequeñas cosas entremezcladas. Un tesoro que siempre recordaremos cuando el mundo se hunda y la vida nos desarme. Un viaje que nos recordará que vivir no es fácil, que ser feliz es una obligación que a menudo desatendemos en la sociedad occidental, que en lo pequeño a veces está lo importante que no somos capaces de atender con la calma que merece.

Nuestro proyecto fue algo insignificante que llevamos a cabo desde el corazón, con ilusión y gracias a otras personas que nos ayudaron. Algo pequeño en comparación con todo lo que recibimos a cambio de los niños de la escuela y sus miembros. Nos recordaron lo que aún nos queda por vivir, que las personas somos diferentes, pero no desiguales, que las diferencias culturales nos enriquecen, y sobre todo, que una comunicación es posible sin palabras, la del corazón.

Mundos Unidos empezó su labor con esta escuela como un andamio sobre el que construir el mañana, una ventana abierta a la esperanza. A la esperanza de que no todo está perdido y de que otro mundo mejor es posible (y necesario). Esperamos que también con la ayuda de quién nos lea se sigan construyendo muchos más proyectos sólidos y duraderos.

Les agradecemos infinitamente a todos, y en especial a José, su cariño y dedicación con nosotras.

La India es una mezcla extrema de pesar y afecto, un dejar de ser “yo” para ser “nosotras”. Os animamos a conocerla.

Mª Luz, Sofia y Mónica

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